Machu Picchu

El sector agrícola
La sección hannan


La plaza mayor y la sección urin
Descripción
La sección hannan
El torreón y la cripta
Según nos lo indican las crónicas y otros documentos del siglo XVI, los incas, después de muertos, no eran enterrados, sino momificados para ser permanentemente venerados y conservados en pueblos con casas especialmente destinadas para su culto. Dice Juan de Betanzos que siendo ya muerto [Pachakutec] fue llevado a un pueblo que se llama Patallacta en el cual pueblo él había hecho edificar unas casas do su cuerpo fuese sepultado y sepultáronle metiendo su cuerpo debajo de tierra en una tinaja grande de barro nueva y él bien vestido y encima de su sepulcro mandó Inga Yupangue [Pachakutec] que fuese puesto un bulto de oro hecho a su semejanza y en su lugar a quien las gentes que allí fuesen adorasen en su nombre y luego fue puesto y de las uñas y cabellos que en su vida se cortaba mandó que fuese hecho un bulto el cual ansí fue hecho en aquel pueblo do el cuerpo



estaba y de allí trajeron este bulto [momia] en unas andas a la ciudad del Cuzco muy suntuosamente a las fiestas de la ciudad.

Según los datos arqueológicos que conocemos, en toda la región del Cusco y en la mayor parte de la sierra, los muertos, en efecto, eran conservados en cavernas o abrigos rocosos y también en unas pequeñas casas denominadas chullpas. En las excavaciones que hizo Hiram Bingham en Machu Picchu se hallaron 107 sepulturas que contenían 156 cadáveres de mujeres, hombres y niños. Todas estaban en cavernas o abrigos rocosos y sólo en un caso en una tinaja de cerámica, como sugiere Betanzos que fue puesto el cuerpo de Pachakuteq. Los incas debieron pues de tener sepulturas especialmente habilitadas como criptas elegantes dentro de cuevas o espacios subterráneos.

Siguiendo lo que nos indican los documentos, parece ser que el santuario de Machu Picchu, que bien pudo ser conocido como Patallaqta ("pueblo en lo alto") en los tiempos de los incas, fue el lugar adecuado para alojar el cuerpo de Pachakutec, quien lo habría mandado construir para este efecto. Este lugar, construido con la más fina cantería de la época, en torno a un espacio muy lujoso, tiene como núcleo una cueva, conocida como la tumba real, o la cripta, cuyo interior fue acondicionado con gran cuidado al haber sido talladas las rocas, cubiertos los espacios libres con sillería fina y habilitado altares y hornacinas.



pag. 1 - 2 - 3